Cuando el cerebro deja de recibir el suministro de sangre ideal, activa sus mecanismos para enviar la señal al corazón de que debe disminuir su ritmo cardíaco y dilatar sus válvulas.

En ese momento el corazón y el cerebro quedan en sintonía, y en consecuencia, surge el desmayo y la pérdida momentánea del conocimiento. La posición recta sobre el piso favorece el flujo de sangre hacia el cerebro hasta que se normaliza y el organismo se recupera.

Cabe destacar que el desmayo no es una enfermedad sino un síntoma provocado por diversos factores como estrés, afecciones cardíacas, exceso de ejercicio, una mala alimentación, una impresión fuerte, deshidratación, consumo de drogas, embarazo; entre otras.