Search
Lunes 18 Diciembre 2017
  • :
  • :

La resistencia indígena en Venezuela comenzó en Oriente

La resistencia indígena en Venezuela comenzó en Oriente

Hacia los años de 1513 – 1514, los reyes de España, Fernando de Aragón e Isabel de Castilla, proyectaron evangelizar la tierra firme; pues, era aspiración del rey que los indígenas de las Costas de Las Perlas fueran convertidos por religiosos, “sin otra gente ni manera de fuerza alguna como lo hicieron los apóstoles”, así consta en Real Cédula de 2 de junio de 1513, donde se permitía a Fray Pedro de Córdoba organizar una expedición bien equipada y pasar a La Española (Santo Domingo) con quince frailes, entre los cuales escogería a los que habrían de ir a Tierra Firme. Esta cédula, prohibía terminantemente a los españoles tener trato y comunicación con los …“indios de las partes donde se hallen fray Pedro de Córdoba y sus misioneros, (…) sin permiso de los religiosos”.

Los primeros misioneros franciscanos se establecieron en Cumaná, entre fines de 1513 y comienzos de 1514. En la sección de Chichiriviche, aledaña al golfo que llamaron de Santa Fe, los frailes dominicos de la mencionada expedición, instalaron una misión a fines de 1514 y principios de 1515. Es aquí donde se presenta el “primer levantamiento” de los aborígenes del Oriente Venezolano a impulsos del comercio esclavista indígena, que se hacía desde los inicios de la penetración hispánica.

Ya era cosa común la incursión de traficantes de esclavos aborígenes en toda la costa oriental desde Paria hasta el Unare. El hecho ocurrió a mediados de 1515; dieron muerte a los frailes y concluye el proyecto misionero en Chichiriviche, sin afectar la misión franciscana de Cumaná.

El mito de los “caníbales”, y que estigmatizó al aborigen en general, tuvo repercusión en la Corona Española, la cual por Real Cédula, emitida por Isabel La Católica en agosto 29 de 1503, dio …”licencia e facultad a todos e cualesquier personas que con mi mandato fueren ansí a las Islas e Tierra Firme del dicho Mar Océano”… descubiertas o por descubrir …”para que si todavía los dichos caníbales resistieren e non quisieren rescibir e acojer en sus tierras a los capitanes e gentes que por mi mandato fueren a facer los dichos viajes e oídos para ser adoctrinados en las cosas de nuestra Santa Fe Católica e estar a mi servicio e obediencia, los puedan cautivar e cautiven para los llevar a las tierras e islas donde fueren; (…) e para que los puedan vender e aprovecharse dellos sin que por ello caigan ni incurran en pena alguna”.

Con ésta y otras que le siguieron, se abrió el camino “legal” para la guerra y el comercio de esclavos indígenas, bajo el falaz pretexto de ser “caníbales”, “indios de guerra” o “resistirse a recibir la Fe Católica”. He aquí, pues, el verdadero origen de la Guerra de Conquista, de donde la denominación de “indios rebeldes”, aún en uso, es tan incorrecta, como absurda; en consecuencia, mal empleada para explicar la rebelión o reacción del aborigen en defensa de su integridad humana y social.

En 1516 vuelven los dominicos a Santa Fe, en un segundo intento por afianzar el proyecto misional, con órdenes reales dirigidas a su protección para que los “caribes no los pudiesen matar”, no permitiendo que los cristianos fueran a desosegar la tierra, a fin de que los religiosos no hallaran obstáculos en la conversión; incluso, de nuevo prohibía el comercio o acercamiento a estas costas reservadas a los religiosos, so pena de fuertes castigos al usurpador. Pese a ello, el comercio de trueque, la captura y esclavitud del indígena continuó. Entre el 3 y 9 de octubre de 1520 tuvo lugar el “segundo levantamiento”, que abarcó de Maracapana a Cariaco, destruyendo las misiones de Chichiriviche y Cumaná.

El gobierno de Santo Domingo, quien regía estos parajes, y al momento presidido por el Almirante Diego Colón, envió entre el 27 y 29 de enero de 1521, una “expedición de castigo”, “pacificadora o de justa guerra”. En Maracapana realiza mortandad y captura de indígenas, remitiéndolos como esclavos a Santo Domingo y Puerto Rico. La acción militar fue tan cruel, descontrolada y despiadada, que en un escrito de la segunda mitad del Siglo XVI, encontramos: “La provincia de Maracapana y las bocas de Santa Fe (Chichirivichi), fueron pobladas en otro tiempo, y por ser muy belicosas (sic) los indios Tagares, Cumanagotos y Chacopatas, que quemaron un monasterio de frailes se despobló la tierra”…, en clara alusión al efecto genocida de dicha expedición.

A todas estas, la Corona Española concede a Bartolomé de Las Casas, el 19 de mayo de 1520, permiso para la “Instrucción y Pacificación de los Aborígenes desde la Costa de Paria hasta la Provincia de Santa Marta”. En agosto 10, de 1521, llegó Las Casas a la Nueva Toledo, especie de “fortaleza” erigida ese mismo año, a orillas del río Cumaná. Cubagua, lo consideró una interferencia en sus derechos gubernativos en la Tierra Firme. Este inconveniente, las incursiones esclavistas, junto a otras causas, motivaron la ida de Las Casas a Santo Domingo para ventilar la situación, dejando en su lugar un grupo de colonos, quienes al cometer continuos y graves atropellos, provocaron, a mediados de enero de 1522, un “tercer levantamiento” indígena.

En abril de 1522 se autorizó otra “expedición de castigo”, la cual salió de Santo Domingo el 7 de septiembre de 1522, al mando de Jácome de Castellón. Una vez en Cumaná, hizo entradas donde mató, capturó y envió cantidades de indígenas esclavizados a Santo Domingo.

Las acciones desplegadas por las “expediciones de castigo o pacificadoras”, dan paso, definitivamente, a la Guerra de Resistencia o Conquista; con ellas, el ideal de “evangelización pura”, va a quedar atrás. El establecimiento de centros poblados en tierra firme inicia la colonización o penetración seglar o militar y la coloca por encima de lo meramente religioso.
Barcelona, 09 de octubre de 2017.

Redacción