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Miércoles 13 Diciembre 2017
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¿Un día de firmas o de independencia?

¿Un día de firmas o de independencia?

Si preguntáramos el significado del 5 de julio de 1811, seguramente ésta sería la respuesta común: es el día de “la firma del acta de la independencia”.
Desde tiempo indefinido, generaciones de venezolanos han relacionado el día de la declaración de la independencia venezolana con la firma de un acta. Hace poco, una comunicadora social anunciaba en un programa radial, a propósito del 5 de julio de 1811, que era necesario “firmar muchas actas” para sacar al país adelante.
Este error ha venido rodando hasta nuestros días y hoy se plasma en almanaques y alegorías de instituciones públicas y privadas, en escritos de personas cultas -caso de un ex-candidato presidencial y ex-canciller-, por lo que no extraña que la mayoría de nuestros educadores haya caído en tal extravío. Un funcionario del protocolo presidencial fue más allá al solicitar honores al “día de la declaración de la firma del acta de la independencia”.
Al hurgar en nuestra historia tras el origen de esta desviación, nos detenemos en el año 1883, fecha del primer centenario del natalicio del Libertador Simón Bolívar.
El presidente Antonio Guzmán Blanco se esmera en la conmemoración centenaria, sumándose el hecho de que su señora madre, Carlota Blanco Jerez de Aristiguieta, era pariente del Libertador, lo que aportaba un toque “familiar” a la festividad.
Se incluyó entre las actividades un certamen de pintura donde participaron los pinceles más acreditados del país. Al renombrado caraqueño Martín Tovar y Tovar, quien se encontraba en París, se le encarga un cuadro para la ocasión, y desde entonces prácticamente se oficializa una confusión histórica que ha quedado sembrada en la memoria nacional.
Con la pintura La Firma del Acta de la Independencia, que Tovar y Tovar había iniciado en París y concluye en Caracas, ganó el primer premio. El cuadro se basa en un grupo de personas en disposición de escribir o firmar ante un libro abierto sobre una mesa. Esta imagen y el nombre asignado al cuadro son el binomio perfecto para pensar en una firma cada vez que nos referimos al 5 de julio de 1811.
En realidad, son dos los errores. Primero, el 5 de julio de 1811 fue el día en que el Congreso Constituyente declaró solemnemente la Independencia de Venezuela y desde ese momento nos constituimos en una República libre y soberana. Segundo: el Documento o Acta de la Declaración de la Independencia tampoco se firmó el 5 de julio, sino dos días después, como veremos seguidamente.
A todas estas, queda la incógnita de por qué el famoso pintor se inspiró en la escena referida para identificar al 5 de julio de 1811 ¿Podríamos pensar que el acto de la firma sirvió al artista para representar el significado de aquella fecha a falta de otra alegoría, o en su referencia histórica ya estaba sembrado el error?
Sin embargo, el hecho de que Tovar y Tovar estuviese equivocado con respecto al significado del 5 de julio de 1811, no da razones al venezolano de hoy para seguir vinculando la irrelevancia de la firma de un acta con tan importante fecha histórica.

¿Qué sucedió el 5 de julio de 1811?
En la sesión matutina de este día, el Congreso Constituyente de Venezuela debate acaloradamente el tema de la Declaración de la Independencia. Luego de largos y variados discursos, y dado por concluido el debate, los diputados votan por mayoría a favor de la declaración de la independencia, con la sola excepción del Padre Maya, diputado por La Grita. El diputado Juan Antonio Rodríguez
Domínguez, presidente del Congreso, proclamó solemnemente la independencia absoluta de Venezuela, seguido el anuncio de vivas y aclamaciones populares. En la tarde se vuelven a reunir los diputados, esta vez para nombrar distintas comisiones, una de ellas la encargada de redactar la Declaración de la Independencia.
El historiador (f) Manuel Pérez Vila se refiere a este hecho, de la siguiente manera: “…La redacción del trascendental documento, conocido en la Historia de Venezuela como Acta de la Independencia, fue encomendada en esa misma sesión vespertina al diputado Juan Germán Roscio y a Francisco Isnardi, Secretario del Congreso pero no diputado. Debe tenerse en cuenta que el Acta de la Independencia, que es a la vez un manifiesto público y un acta, es un documento diferente del acta de la sesión matutina del 5 de julio de 1811 donde se debatió, votó y declaró la Independencia, así como también es diferente del acta de la sesión del mismo día 5 celebrada en la tarde…” ¿Cuándo se firma el Acta de la Independencia? Con respecto a la firma, apunta el profesor Pérez Vila: “El Acta de la Independencia no fue firmada el mismo día 5 de julio en que el Congreso la declaró, sino el 7, cuando el texto elaborado por Roscio e Isnardi fue aprobado por el cuerpo y suscrito por los 41 diputados presentes más el secretario a fin de entregarlo al Ejecutivo, como se hizo, el día 8. Pero lleva la fecha del 5 de julio de 1811 por voluntad del Congreso”.
El citado día 8, una comisión del Congreso lleva el Documento ante el Poder Ejecutivo, donde es refrendado ese mismo día por decreto por los triunviros Cristóbal Mendoza, Juan de Escalona y Baltazar Padrón. Puede decirse que con este acto queda oficializada la República de Venezuela, ya proclamada como tal el día 5 del mismo mes, quedando contenida en el Documento-Acta la declaración de principios políticos, filosóficos y estructurales de la naciente República.

El Documento está desaparecido
Aquel Documento, que había quedado asentado en los archivos del Poder Ejecutivo, desapareció en algún momento y hasta ahora no ha sido localizado. Lo que se honra cada 5 de julio en el Palacio Legislativo de Caracas es el Libro de Actas del Congreso Constituyente de 1811-12. Así lo explica el profesor Pérez Vila:
“… El texto auténtico del Acta de la Independencia se conoce perfectamente gracias a su reproducción en El Publicista de Venezuela del 11 de julio de 1811 y de la Gaceta de Caracas del 16 de ese mes. Durante prácticamente un siglo esos dos periódicos fueron la única fuente de donde provenía el texto de ese documento fundamental, hasta que en 1907 el historiador Francisco González Guinán tuvo noticia de que en Valencia existía un Libro de Actas manuscrito del Congreso Constituyente de 1811-12, que contenía las relativas al período 25 de junio a 24 de diciembre de 1811.
“El historiador Ramón Díaz Sánchez relata así los hechos: ‘Se ha dejado constancia de la participación que tuvo en el hallazgo de González Guinán el señor Ricardo Smith, vecino de Valencia. Fue éste quien enteró al historiador de los preciosos papeles en poder de la señora María Josefa Gutiérrez de Navas Spínola. Informado a su vez el Gobierno de la nación y reconocida por la Academia Nacional de la Historia la autenticidad de las actas, un decreto del Presidente de la República de fecha 1º de enero de 1910, dispuso depositarlas en un arca especial instalada al efecto en el Salón Elíptico del Palacio Federal de Caracas, lo que se hizo en un acto que tuvo lugar el 5 de julio de 1911, primer centenario de la Declaración de la Independencia. Ellas integran el volumen de 436 páginas que se dio a la estampa en 1911 bajo el título de El Libro Nacional de los Venezolanos’…”.

Confusión con el 19 de abril de 1810

En el desfase del reconocimiento de nuestras principales fechas históricas, confundimos el 5 de julio de 1811 con el 19 de abril de 1810, asignándole a esta última fecha “la declaración de la independencia” que le corresponde al 5 de julio.
Es necesario significar que el 19 de abril de 1810 no se “declaró” la independencia. Ese glorioso día un puñado de patriotas se jugó la vida en el riesgoso empeño de destituir a las autoridades españolas que habían gobernado durante todo el trascurso histórico de nuestro país.
El capitán general Vicente Emparan y demás funcionarios que actuaban en nombre del Rey, fueron apresados y expulsados de Venezuela, dando paso a una “Junta Conservadora de los derechos de Fernando VII” que tuvo a su cargo preparar el escenario para la elección del Congreso Constituyente que tendría la responsabilidad de declarar la independencia un año más tarde: el 5 de julio de 1811.

Pablo Aguilera Bello