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Miércoles 17 Enero 2018
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Instalación de captahuellas se hará progresivamente

El sistema biométrico se está instalando progresivamente en todos los supermercados y grandes cadenas distribuidoras del estado, para garantizar el acceso a alimentos y productos regulados, indicó el coordinador regional de la Superintendencia de Precios Justos (Sundde), Francisco Álvarez.
El funcionario resaltó que por ahora las tiendas dependientes de la red pública (Bicentenraio, Pdval, Mercal) y las de Makro disponen de equipos captahuellas y “están en la cola las grandes cadenas que reciben una supervisión constante de los miembros del Comando Popular Militar”, apuntó.
Informó que los equipos están llegando y que su instalación se hará siguiendo lo establecido en un mapa que se elaboró en la Mesa de Gobierno Regional, en donde se priorizaron sectores, dependiendo del volumen de ventas y compradores.
“Seguiremos en la lucha contra la reventa de productos, para evitar que en los supermercados se vendan los alimentos de un mes en una semana. Seguiremos con el decomiso”, sentenció Álvarez.
Sobre la aplicación de controles de venta en los negocios y supermercados asiáticos, Álvarez reconoció que algunos de esos comerciantes han empezado a controlar las ventas por el terminal de la cédula y que a todos llegarán las regulaciones para la venta de alimentos y productos regulados.

No funciona
Perder un día de trabajo o de clase o ir y no encontrar lo que se buscaba, son dos de las razones principales por lo que muchos piensan que el sistema de venta por terminal de cédula no es el correcto.
Quienes no tienen otra opción que hacer la cola el día que les toca para comprar algún tipo de producto regulado, la situación solo es conveniente para el vendedor, no para el usuario.
“Me toca comprar los miércoles, por mi trabajo se me hace difícil ir y pasar toda la mañana o la tarde haciendo una cola. Además no puedo pedir permiso todas las semanas en el trabajo para hacer mercado”, comentó Rosa García, habitante de Puerto La Cruz.
García agregó que en ocasiones ha faltado al trabajo para ir a comprar y cuando le toca su turno, ya no hay nada de lo que ella quería comprar.
“Fui en busca de leche y detergente y cuando le tocó entrar al lote donde me encontraba yo, ya nada de eso quedaba. Solo atún, pasta y aceite”, lamentó la mujer.
Que restrinjan el número de productos una vez a la semana, para algunos parece estar bien por el “abuso de los bachaqueros”, pero que les digan cuándo ir a comprar, a las personas no parece gustarles.
“Que me digan compra dos paquetes de leche a la semana, me lo aguanto porque sé que hay gente que abusa y después va y lo revende. Pero que me impongan que tal día es que tengo que ir y comprar, no me parece bien, tienen atada de manos a la población”, fueron palabras de José Miranda, habitante de Barcelona.