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Domingo 17 Diciembre 2017
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Orson Welles, la genialidad precoz

A Orson Welles (1915-1985) el éxito le llegó a temprana edad. El realizador estadounidense tenía apenas 26 años cuando estrenó Ciudadano Kane (1941), su ópera prima que -tiempo después- lo hizo convertirse en uno de los grandes directores. Hoy, que se cumple el centenario de su nacimiento, el mundo del cine celebra su obra.

Antes, el director ya había ganado cierto reconocimiento. Hasta una portada en la revista Time tuvo por su trabajo como dramaturgo y actor de radio. Su etapa juvenil (o de niño prodigio) podría resumirse así: en su adolescencia se hizo pasar en Irlanda por una estrella de Broadway para hacer teatro; a los 18, había participado como profesional en la compañía de la actriz Katherine Cornell; a los 23, hizo una adaptación radial de La guerra de los mundos -la novela de H.G. Wells-, que causó pánico en la población norteamericana al creer que los marcianos invadían la ciudad de Nueva Jersey.

El éxito con su radionovela le abrió las puertas de Hollywood para su primer filme. Los estudios RKO le hicieron un contrato inicial para que Welles escribiera, produjera, dirigiera y protagonizara Ciudadano Kane. Todo terminó en un fracaso, de crítica y taquilla, que provocó que las grandes compañías le quitaran su confianza. “Si alguien me volviera a dar un contrato como ese podría hacer una película mejor, pero nunca me han dado una segunda oportunidad”, llegó a decir el autor, que no volvió a tener el mismo reconocimiento en vida.

El largometraje debut de Welles pasó, en la posteridad, a formar parte de las listas de las mejores películas de la historia. El relato del magnate de la prensa Charles Foster Kane, una figura ficticia basada en la vida de William Randolph Hearst, obtuvo nueve nominaciones al Óscar (sólo ganó Mejor guión). La palabra “Rosebud”, que remite a la infancia del protagonista, involucra una de las secuencias más memorables del cine. “Mi gran aportación a Ciudadano Kane fue la ignorancia. Yo no sabía que hubiera cosas que no se podían hacer”.

El resto de la obra de Welles suma una larga lista de cintas -entre documentales, cortos y largos- que incluye los títulos La dama de Shanghai (1946), Macbeth (1947) y Otelo (1952). También hizo radio, televisión y actuó en más de 100 filmes. Un par de citas sobre su oficio: “La de director de cine es la única profesión en la que puedes ser un completo incompetente y tener éxito durante 30 años sin que nadie lo descubre”. / “Empecé en lo más alto y desde entonces he ido cayendo”.

Hijo de una pianista que falleció antes de que Welles cumpliera los nueve años, el realizador se casó tres veces y tuvo un hijo con cada mujer (Virginia Nicholson, 1934-19440; Rita Hayworth, 1943-1948; y Paola Mori, 1955-hasta su muerte). “No soy necesariamente un hombre feliz, pero tengo mis alegrías”, dijo en una entrevista el mismo día que falleció. A 100 años de nacimiento, su cine aún es una referencia.

El Universal