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Domingo 17 Diciembre 2017
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Fiscalía investiga si servicios de inteligencia alemanes espiaron para la NSA de Estados Unidos

El polémico y famoso servicio de inteligencia federal de Alemania (BND por sus siglas en alemán) tiene desde el jueves pasado un problema que le puede costar el cargo a su presidente, Gerhard Schindel, y enfrentar a la cancillería a incómodas preguntas que, por el momento, no tienen respuestas. Ese día, Spiegel Online reveló que la Agencia Nacional de Seguridad estadounidense (NSA) ha realizado durante años una exitosa labor de vigilancia y espionaje en Europa gracias a la interesada ayuda de sus colegas alemanas del BND. La fiscalía alemana ya está investigando el caso.

El nuevo escándalo que está causando furor en Berlín se inició cuando los técnicos de la NSA, posiblemente hace 10 años, le entregaron a sus colegas del BND los llamados “selectores”, una herramienta informática que incluye números de teléfonos móviles, direcciones IP de conexiones informáticas y direcciones de correo electrónico, que le permitieron al BND espiar a políticos y empresas europeas. Las informaciones que obtuvieron los espías alemanes fueron entregadas a la NSA.

Según informaciones de la prensa alemana, los agentes del BND encargados de realizar el trabajo sucio para la NSA se percataron en 2008 que los “selectores” estaban diseñados para realizar un trabajo de vigilancia y espionaje que no estaba permitido por las disposiciones legales que regulan el trabajo del servicio alemán, ni tampoco por los acuerdos suscritos entre Berlin y Washington y que regulan la lucha contra el terrorismo internacional. En lugar de informar a la cancillería, el BND siguió colaborando con la NSA.

Cuando en el verano de 2013 estalló en Europa el escándalo de espionaje protagonizado por la NSA, el BND realizó una investigación interna y descubrió que, por lo menos, 2.000 selectores violaban los intereses alemanes y europeos. La verdadera dimensión del escándalo salió a la luz gracias a una petición de los Verdes y del partido La Izquierda, cuyos representantes presentaron nuevas evidencias en una comisión parlamentaria que sigue investigando el escándalo protagonizado por la NSA.

Un grupo de trabajo del BND volvió a revisar la labor realizada y descubrió que unos 40.000 selectores habían sido utilizados para espiar a políticos y empresas europeas, una revelación que obligó al BND a informar a la cancillería en marzo pasado. La revelación hecha por Spiegel Online obligó al ministro de la Cancillería, Peter Altmeier, quien coordina y vigila el trabajo de los servicios de inteligencia del país, a informar a la comisión parlamentaria del nuevo escándalo.

Durante una tormentosa reunión de la comisión parlamentaria realizada el mismo jueves, varios diputados denunciaron que el BND había realizado el trabajo de espionaje a espaldas del Gobierno y exigieron la destitución inmediata del presidente, Gerhard Schindler. “Existe la posibilidad de que se haya cometido el delito de traición a la patria”, señaló el diputado de la Izquierda, André Hahn, mientras que su colega de la CDU Clemens Binniger admitió que las acusaciones “eran muy graves”.

El nuevo escándalo obligó a la canciller, Angela Merkel, a tomar cartas en el asunto y dejó saber, a través de su portavoz, Steffen Seibert, que el Gobierno había exigido al BND una rápida explicación sobre el caso. “En el marco de la supervisión técnica y administrativa, la cancillería ha identificado serias deficiencias técnicas y de organización del BND”, señaló el portavoz a través de un comunicado. “La cancillería ha dado instrucciones para que estas deficiencias sean corregidas de inmediato”.

Pero este viernes, el portavoz se negó a dar detalles sobre el escándalo y tampoco quiso referirse a la posibilidad de que el presidente del BND sea obligado a renunciar a su cargo, como lo exige la oposición. “El escándalo no solo afecta al BND sino que también deja en evidencia la falta de control que tiene la cancillería sobre los servicios de inteligencia”, denunció el diputado verde, Hans-Christian Ströbele.

El País