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Hombre de Vanuatu sobrevive a volcanes, sismos y ciclones

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Erupciones volcánicas, deslaves, terremotos y ciclones: Lik Simelum, un residente de Vanuatu de 76 años, ha sobrevivido a todos ellos.

Vive en un país considerado por Naciones Unidas como el de mayor riesgo de desastres naturales, pero su historia es destacable incluso en un archipiélago habituado a la furia de la naturaleza. Pero también está llena de tristeza: su padre y su hermano pequeño fallecieron en un deslizamiento de tierras.

Simelum superó un nuevo desastre ese mes cuando el ciclón Pam arrasó la pequeña nación del Pacífico Sur, destruyendo miles de viviendas y matando a al menos 17 personas. La cocina exterior de Simelum quedó en pedazos y tuvo que achicar agua de su casa tras las inundaciones, pero a pesar de todo no parece demasiado preocupado.

Su historia comienza cuando tenía solo 11 años y vivía en la isla de Ambryn, localizada en el centro de Vanuatu. En diciembre de 1950, violentos temblores en el volcán Benbow se tradujeron en una importante serie de erupciones que se prolongaron durante casi un año.

“Estaba aterrado”, dijo. “Algunas veces durante el día había tal cantidad de cenizas en el aire que bloqueaban el sol”.

En esos días, su familia comía a la luz de una lámpara debido a la oscuridad.

“Había ceniza en todos los árboles y arbustos”, dijo. “A veces solo podías ver el blanco de los ojos de la gente, todo lo demás estaba negro cubierto por cenizas”.

Las cenizas afectaron a todo, recuerda, matando cultivos y contaminado el pozo de agua de la familia. Por lo que un gobierno conjunto de franceses y británicos evacuó a gran parte de la población de Ambryn, reubicando a su familia en la isla Epi.

Su familia llevaba solo unas semanas en su nuevo destino cuando llegó un potente ciclón poco antes de la Navidad de 1951. Noticias publicadas en la época señalaron que los vientos hundieron cuatro barcos y mataron a un número indeterminado de personas.

Las lluvias eran tan pesadas que provocaron deslaves, recuerda Simelum. Uno alcanzó su casa en medio de la noche, matando a su padre y a su hermano.

“Se los llevó arrastro”, dijo.

Su madre sobrevivió al agarrarse a las vigas del techo de la vivienda, explicó, aunque se rompió la espalda. Simelum dormía en otro lugar aquella noche, luego de que su familia lo trasladase allí por su propia seguridad. Sus dos hermanas, que ahora viven cerca de él, residían en otras islas en esa época.

Su madre fue llevada a un hospital en Port Vila y los dos fueron trasladados desde Epi por segunda vez, a una localidad en la isla principal, Efate, a la casa donde vive en la actualidad. Primero trabajó como profesor, señala, y más tarde como funcionario de educación del distrito. Su madre falleció tranquila por complicaciones relacionadas con su edad, dijo.

En 1987, el ciclón Uma llegó a la isla. Arrancó el porche de la casa y la levantó a unos 25 metros (82 pies), recuerda. El tifón provocó inundaciones que llenaron su casa de barro.

Después, en octubre de 2009, un potente terremoto de magnitud 7,7 golpeó Vanuatu. Simelum dijo que corrió al exterior durante el temblor.

“Fue fuerte”, dijo.

Su localidad de clase baja pronto recibió la noticia, estaba a punto de ser alcanzada por un tsunami provocado por el sismo. Por lo que junto a sus vecinos, dejó todas sus pertenencias atrás y corrió hacia una colina cercana. Pero la gran ola nunca llegó y pudieron regresar a sus viviendas.

Su vida fue relativamente tranquila durante unos años hasta la llegada de Pam. Simelum sostiene que ahora es demasiado viejo para reparar la cocina, y que dejará ese trabajo a sus hijos. Pero espera ver más desastres naturales, añadió.

“El cambio climático va a causa más desastres en Vanuatu”, dijo.

AP