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Domingo 24 Septiembre 2017
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El trueque se puso de moda por la escasez y sobreprecio

Hace más de 10 mil años, durante la edad de piedra, apareció en el mundo el trueque.
Por eso, para muchos, parece increíble que en pleno siglo 21, lleno de avances tecnológicos y sociales, Venezuela haya vuelto a la época donde se comerciaba a través del trueque.
Y es que la escasez de todo tipo de productos, desde rubros alimenticios, hasta para el aseo personal, ha obligado a las personas a intercambiar unos por otros.
Te lo cambio
Es común escuchar en las colas que se forman en los supermercados, en los hogares y hasta en el trabajo “te cambio dos paquetes de pañales por dos bolsas de Ace”, por ejemplo.
Tampoco es sorprendente leer en las redes sociales mensajes como “cambio caucho por batería”. Cualquier producto está sujeto a cambios.
Los altos precios que ofrecen los revendedores, también han obligado a los consumidores ha realizar estos intercambios que sacan de apuros a más de uno.
“Todo esto es consecuencia de la escasez y de los bachaqueros, y hasta cierto punto es mejor. Todo está caro y la inseguridad está peor”, comentó Fátima García, quien se encontraba realizando una cola en una tienda Limpiatodo de Puerto La Cruz.
Usuarios cuentan que la inseguridad también los ha empujado a cambiar productos.
“Me ha resultado, en la zona donde vivo lo hacemos para no ser asaltados cuando vamos tempranito a hacer colas. Aunque muchas veces los que revenden nos roban sin pistola”, lamentó Zoraida Núñez.
Este tipo de episodios puede parecerle a muchos irreal. A las afueras de los establecimientos se observan diariamente.
Muchas veces se puede ver a los consumidores romper filas y retirarse junto a otro grupo de personas para realizar las compras.
Gloria González, contó que en su trabajo sucede este tipo de eventos.
“A veces comentamos qué productos tenemos y quisieramos cambiar. Así nos ponemos de acuerdo y hacemos los trueques. Es la única manera de conseguir lo que está desaparecido del mercado”, explicó González.
10 mil años después, en Venezuela se ha vuelto a practicar una actividad inventada en la edad de piedra.
“Estamos retrocediendo cada vez más. Falta que aparezcan los dinosaurios caminando en las calles”, exclamó Jaime Bellorín, comerciante informal de Barcelona.